Los funcionarios deberían ser felices con ese orgullo y esa felicidad que su actividad procura. Es decir, por sentirse queridos por sus conciudadanos y por el estado, que, a cambio de su esfuerzo, les garantiza una seguridad económica vitalicia que les va a permitir vivir sin zozobras y estabilizar una estructura personal, familiar, etc. Estabilizados ellos, deberán luchar generosamente por estabilizar a los demás. Hasta ahí la teoría. Vayamos a la realidad. Los funcionarios son frecuentemente odiados por la ciudadanía y considerados como unos privilegiados que, habitualmente abusan de su poder y se benefician del mismo. Todas las encuestas así lo demuestran. Además, en estas encuestas se asegura que tratan inadecuadamente a las personas y no resuelven sus problemas sino que se los complican todavía más en demasiadas ocasiones. En cuanto se convierten en tales, están más atentos a mantener sus prerrogativas y privilegios personales y/o corporativos que en conseguir los objetivos generales que les han sido encomendados. Se percibe a los funcionarios como una casta de mandarines que funciona frecuentemente a instancias de intereses propios o ajenos inconfesables, y a través de resortes inadecuados. Como una mafia, vaya. Vista la distancia entre la teoría y la realidad, ¿no habría que cuestionarse en serio el sentido de la funcionarización en las sociedades avanzadas?
Las sociedades avanzadas tienen funcionarios públicos a su cargo que deben velar porque el conjunto de los servicios funcionen adecuadamente. Por eso, las sociedades avanzadas deberían estar orgullosas y satisfechas de sus propios funcionarios.
Estimado amigo:
Yo, en cambio, no tengo tiempo de escuchar a nuestros políticos: ésos señores que dan mal nombre a la oratoria y sí al circo romano (¡qué grandes nuestros padres romanos!)
También me incluyo entre los suspirantes de una república o estado federalista, sea modelo francés o alemán, pero dudo mucho que en este maltrecho país nuestro se tenga valor para dar el salto, dejarnos de anacronismos y parásitos (perdón, majestad) y evolucionar a un estado "moderno".
Tal vez para éso debamos madurar como ciudadanos y ejercer más como tales, pero ¿cómo conseguirlo cuando nuestra clase política deja mucho que desear, la educación está de barro hasta las orejas y casi el único referente cultural es una caja tonta que ahora hacen extraplana y de usar y tirar(como las compresas, ¡vaya símil!)?
Aún así no pierdo la esperanza. No me "mola" el plan Ibarretxe porque no es integrador y si secesionista de una sociedad muy compleja, aunque en el fondo es un anhelo de todos los pueblos que componen nuestro país.
Hace poco estuve en una exposición interesantísima: La Fundación Pablo Iglesias expuso parte de su colección de carteles realizados por varios artistas durante la Guerra Civil para distintas organizaciones sindicales, partidos políticos y anarquistas. Aparte de su valor artístico - estético (muy en la linea del comunismo soviético) lo más interesante fue recordar las consignas de la República contra el Fascismo, el Caciquismo y el Analfabetismo.
Se lo recomiendo a ud si tiene ocasión de visitarla en Madrid u otra ciudad de España, ya que se manifiesta con pensamiento politíco de izquierdas y debería ser obligatorio para todos aquellos que creemos en que las cosas pueden mejorar.
Mis mejores deseos.
Publicado por: Iloba | febrero 03, 2005 en 03:45 p.m.
¿que sería del pais si a todos nos dieran, como a los funcionarios, una poltrona de por vida?.Vuelva usted mañana, oiga, que hoy no me da la gana de venderle nada...
¿que tal si los funcionarios, como los contratados laborales, estuvieran en un proceso de evaluación permanente jugándose puesto y sueldo en función de su rendimiento?
la realidad es que hay funcionarios que desaniman, algunos incluso asustan pero otros, doy fe, ayudan.
Por ellos.
Mis besos a zucco.
Publicado por: linda | febrero 01, 2005 en 10:54 p.m.
Bueno pues ya ves hoy he encontrado una buena excusa para dejarte un comentario, por alusiones ...
Soy funcionaria, atípica pero funcionaria, por pertenecer al colectivo de profesores de universidad funcionarios de este país.
Y ... es triste pero no me queda más remedio que estar de acuerdo con la opinión popular, miro alrededor y me asombro del apoltronamiento personal y profesional al que llegan la mayoría de colegas, habiendo encontrado al fin el "sofá" donde seguir descansando pero cobrando eso sí de dinero público.
Aunque no deje mensajes, también yo te leo regularmente.
Un abrazo no funcionarial
Publicado por: Iris | enero 28, 2005 en 01:48 p.m.